Este es un marcador de lectura que me regaló Francisca, tenía cuatro años cuando me lo entregó para un día del padre. Lo encuentro alegre y muy artístico. Tengo varios confeccionados por ella, tal vez, algún día, se los enseñe todos.
Naron, de la longeva raza rigeliana, era el cuarto de su estirpe que llevaba los anales galácticos. Tenía en su poder el gran libro que contenía la lista de las numerosas razas de todas las galaxias que habían adquirido el don de la inteligencia, y el libro, mucho menor, en el que figuraban las que habían llegado a la madurez y poseían méritos para formar parte de la Federación Galáctica. En el primer libro habían tachado algunos nombres anotados con anterioridad: los de las razas que, por el motivo que fuere, habían fracasado. La mala fortuna, las deficiencias bioquímicas o biofísicas, la falta de adaptación social se cobraban su tributo. Sin embargo, en el libro pequeño nunca se había tenido que tachar ninguno de los nombres anotados. En aquel momento, Naron, enormemente corpulento e increíblemente anciano, levantó la vista al notar que se acercaba un mensajero. -Naron -saludó el mensajero-. ¡Gran Señor! -Bueno, bueno, ¿qué hay? Menos cere...
Esta es Francisca, mi hija mayor. Cuando ella nació, ya existía el teléfono celular, el televisor de plasma y por sobre todo, ya existían los computadores e Internet. Ella es hija de la era de la información y aquí está o estaba, ya que no quería soltar el computador por temor a que no se lo devolvieran para seguir jugando en una página interactiva de internet. Al final se quedó dormida sobre el teclado y sólo me di cuenta, cuando el parlante del computador no paraba de sonar, por una tecla que estaba siendo presionada por su cabeza. Digno de los tiempos que estamos viviendo.
Hoy, gracias a los incesantes pastoreos de mi buen amigo Alvaro , he creado mi primer BLOG, en el cual pretendo escribir y opinar sobre los más variados temas, siempre y cuando, el tiempo me lo permita. Saludos a Todos
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